La gestión de los descansos y la importancia de desconectar

Hola de nuevo amigos,

hoy quería compartir con vosotros un nuevo topic que considero tiene su importancia dentro de la preparación de un jugador, o cuanto menos a la hora de adquirir ciertas rutinas o ciertos hábitos que nos permitan estar en condiciones óptimas cuando nos sentemos en las mesas. Hoy os quiero hablar de los descansos y la forma de gestionarlos.

Matizar que cuando hablo de descansos, me refiero a descansos largos, de días e incluso semanas, no me refiero a los descansos que nos tomamos entre sesión y sesión, aunque de eso podríamos hablar otro día, en otro momento.

Este asunto es lo que yo llamo muy “player dependant”, es decir, dependerá mucho del jugador en cuestión, ya que al final hay que ir probando varios tipos de parón y ver cómo te afecta cada uno de ellos.

desconexion

La primera premisa es muy clara: hay que parar. Hay que tomarse buenos descansos y desconectar, porque el poker es un trabajo que puede llegar a crear adicción, cuesta encontrar el descanso, los días que descansas los acabas viendo como días en los que no ingresas dinero, por lo cual es importante marcarse qué días vamos a descansar, con qué frecuencia, etc.

Sobre probar métodos, hay gente a la que le va muy bien reservarse un par de días a la semana para una actividad en concreto, por ejemplo, descansar los lunes y los jueves. ¿Por qué? Porque son los días previo y posterior al fin de semana, que es cuando mejor están las mesas y cuando más actividad acumulan. Se toman el lunes para descansar y el jueves para prepararse de cara al fin de semana.

Hay gente que prefiere plantearselo de una manera distinta, es decir, trabajar de una manera continua durante 15 o 20 días, y tomar entonces un descanso de 2, 3 o cuatro días seguidos.

Yo personalmente me considero que me gusta tanto esta actividad, que lo que hago es descansar un día a la semana. No tiene por qué ser un parón de 24 horas estrictamente hablando; alguna vez sucede que un sábado por la tarde estoy un rato en las mesas, y por la noche se organiza un asado que se alarga más de la cuenta. Pues ese domingo me lo tomo como descanso, por si he dormido poco, por si el cuerpo no está del todo fino, etc. Para mí, eso sería un día de descanso, aunque tal vez fueran más de 24 horas.

Importante también tener en cuenta que, los días de descanso, procuro estar cero delante de lo que considero mi estación de trabajo. Procuro no acercarme ni al teclado, ni al monitor, ni nada de nada, y si puede ser fuera de casa y en contacto con la naturaleza, lo cual aquí es mucho más sencillo, mejor que mejor. La idea es estar apartado de conexiones, mundo digital o cualquier cosa que pueda interrumpir nuestro momento de paz y desasosiego.

¿Por qué estoy diciendo todo esto? Os cuento: hace un par de semanas vino un gran amigo mío aquí, a Playa del Carmen, también jugador de poker, lo cual derivó en estar unos 10 días apartado de mi oficina, tanto de las mesas como de mis coachs, y a la semana siguiente, a la hora de volver, me ha costado muchísimo. A mí personalmente, tras un parón de 3-4 días, la vuelta se me hace durísima. Me noto como oxidado, que me cuesta mucho volver a ponerme el chip de jugador de poker, a pensar como un jugador de poker, volver a coger el ritmo de las mesas y del coaching, etc.

Aquí, lógicamente, no pretendo sentar cátedra. Mi forma de gestionar los descansos o parones no es mejor que la de cualquier otro, siempre y cuando esa otra forma sirva a la persona en cuestión. Lo que sí está claro es que hay que encontrar momentos para desconectar de la rutina y de la actividad, que ésta nuestra a veces puede ser frenética.

Cuando vivía en Londres sí es cierto que tenía mis descansos más esquematizados o más programados. ¿Por qué? Porque lo que hacía era trabajar bastante a full durante 15-20 días, con algún día de descanso entre medio, y pasados esos 15-20 días, hacía una escapada rápida a Barcelona a ver a mi familia y amigos y pasar un par de noches en casa. Eso, claro, ahora no lo puedo hacer, por lo que todavía estoy un poco encontrando la forma de organizarme que me venga mejor.

Resumiendo: mi recomendación es, a lo largo del mes, hacer dos o tres descansos de 2-3 días, a poder ser siempre lejos de la estación de trabajo y lo más desconectado posible del mundo, para así dar un pequeño respiro a nuestra cabeza, que lo agradecerá. Si en esos descansos, le damos al cuerpo algún contacto con la naturaleza, mejor que mejor: excursiones, trekking, playa, montaña, o incluso algún viajecito a conocer alguna ciudad de Europa o similar.

Tenemos que pensar que una de las grandes cosas que nos ofrece este trabajo, al margen de poder ganar dinero, es la posibilidad de gestionar el tiempo como mejor nos venga, algo que tiene muchísimo valor en la sociedad en la que vivimos.

Hasta aquí mi entrada de hoy. Os deseo a todos un buen fin de semana. ¡Aprovechad para desconectar! 😉

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