Las malas rachas: Qué són y cómo me gusta afrontarlas (1/2)

Hola de nuevo amigos,

ya me perdonaréis que he estado unos días ausente de las redes sociales, tanto por lo que se refiere a Twitter, Facebook, mi canal de Youtube así como el blog, pero es que he recibido la visita de mis padres en México, y claro, me he centrado en ellos. Ahora ya se han ido de vuelta a Barcelona, así que retomemos así la rutina habitual.

Hoy quería tratar un tema un poco distinto en esta entrada del blog, un tema menos amable y no tan popular como los que se tratan cuando las cosas van de cara, cuando tenemos éxito en las mesas y ganamos dinero. Hoy quiero hablar de las malas rachas.

Voy escribiendo sobre la marcha, pero ya os avanzo que tal vez este tema me de para más de una entrada en el blog. En cualquier caso, vamos a ello.

Empezaré realizando una afirmación que tal vez a muchos os pueda llamar la atención: afortunadamente, las malas rachas existen. ¿Que por qué digo “afortunadamente”? Muy sencillo: si no existiesen las malas rachas, significaría que los malos jugadores no podrían ganar dinero, ni que fuera fugazmente, con lo que perderían esa ilusión que les mantiene activos en las mesas, con lo que acabarían abandonando el poker mucho antes de lo que lo hacen actualmente.

Un jugador débil puede atravesar una buena racha, lo que para él supondría no perder dinero durante una muestra que para él puede resultar considerable, aunque seguramente para un regular sea una muestra pequeña. Esto hace que el jugador débil se motive y siga en las mesas, mientras el regular tiene que considerarlo simple varianza, un factor con el que hay que lidiar y al que hay que conocer como parte intrínseca del poker.

Esto que he comentado hasta ahora es importante (muy importante) para saber cómo afrontar los downs, o por lo menos cómo yo los intento afrontar.

Chips_Won_over_Hands_Played_for__PokerStars__musaire.png
Un down (encontrado en google, al azar)

Los downs son una de las primeras excusas que un jugador utiliza cuando juega en un estado emocional que no es el óptimo. Conozco a muchos jugadores que aseguran estar pasando por una mala racha, cuando en realidad lo que están haciendo es pensar en otras cosas, no estar “focus” y desarrollando su “A-Game” mientras están sentados en las mesas. Lo primero que ese jugador ha de hacer, es solucionar los asuntos personales que restan su nivel de concentración para que su buen nivel en las mesas vuelva a ser el óptimo. En este aspecto, contémplese cualquier asunto personal que sea sensible de minar nuestra concentración: ruptura con una pareja, cambio de residencia, problemas familiares, etc (aquí cada uno sabe lo que le puede llevar a perder el sueño y lo que no).

¿Qué quiero decir con esto? Pues básicamente que las rachas existen (sí) pero también existen muchos casos en los que nos escudamos en ellas para camuflar nuestros propios errores o nuestros malos hábitos (siendo un mal hábito el jugar cuando no estamos en condiciones óptimas).

Yo normalmente, cuando tengo una mala racha, intento (ojo, he dicho “intento”, que no siempre lo consigo) primero pensar que no tengo una mala racha realizándome las siguientes preguntas:

– ¿Mi estado emocional fuera de las mesas es el correcto?

– ¿Pienso como se tiene que pensar en términos de rangos?

– ¿Rango percibido?

– Equity de las manos

– ¿Cuál es la linea con más EV?

– ¿Estoy siendo lo suficientemente agrasivo?

– ¿Estoy haciendo una buena lectura del rango del rival en las diferentes calles?

– ¿Me estoy apoyando bien en los datos que me tengo que apoyar?

– ¿Estoy sobrejugando mesas?

  ¿Estoy infraguando mesas y por eso me hace jugar manos de más?

Hago ese primer análisis y si todo eso es correcto y mi estado anímico es el adecuado para sentarme en las mesas, entonces sí que concluyo que estoy atravesando una mala racha. En este punto, a mi modo de ver, hay dos formas de combatirla.

Siempre digo que hay que incorporar distracciones a la rutina, ya sea con deporte o con cualquier otra forma de ocio que nos atraiga. En este trabajo, al ser nuestro propio jefe, resulta a veces difícil encontrar el equilibrio entre la carga de trabajo, cuándo trabajamos, qué días paramos, los descansos que nos tomamos, etc. Este aspecto lo veo muy a menudo en alumnos con los que empiezo a trabajar o con los que llevo ya tiempo trabajando. Dicho esto, una de las formas más habituales que utilizo para combatir las malas rachas, es dándome un respiro, un pequeño descanso que me haga desconectar y no pensar en la famosa mala racha. Estaremos dos días fuera del ordenador, intentando no tener ningún tipo de contacto con la pantalla, haciendo algo que nos haga no pensar: deporte, ese viaje o escapada que hace tiempo tenías pensada hacer, ir a ver a la familia o lo que sea, y los siguientes dos/tres días, los utilizaremos para hacer un buen repaso conceptual sobre nuestro juego. Para esto, es de mucha ayuda apoyarse en todo el material que tengamos a nuestro abasto, es decir, vídeos, sesiones review, cosas de ese estilo. Aquí hará falta que seamos críticos con nosotros mismos para poder identificar nuestros errores que intentaremos corregir cuando retomemos la actividad en las mesas.

Cuando las cosas van muy bien, todo es sencillo, pero es en ese momento debemos pensar que llegará el momento en el que las cosas no irán tan bien, así que necesitaremos recordar cómo te sentías cuando te estaba yendo bien.

¿A qué me refiero con “cómo te sentías cuando te estaba yendo bien”? Me refiero a que es importante memorizar las sensaciones que tenemos cuando estamos desplegando nuestro “A-Game”, cuando estamos de “upswing” o cuando entiendes todas tus decisiones a la perfección:

– Vas por delante de toda la mesa

– No estás sobrejugando manos en cada momento

– Lees las manos perfectamente

– Ves timing tells

– Ves sizing tells

– Resumiendo: te crees el rey y amo de la mesa

Sin embargo, cuando estamos en un down, sucede todo lo contrario: tienes AA, 4beteas y ya estás temblando porque te va a ligar la trucha con su parejita de mierda. Esa es la diferencia de jugar con sobreconfianza o todo lo contrario.

Eso, a mi modo de ver, no es el poker. El poker se basa siempre en una serie de decisiones técnicas apoyadas en datos objetivos, nada subjetivos. Debemos evaluar el EV de tu mano y elegir la mejor línea a seguir en cada momento, en cada spot: ¿Cómo es tu rango? ¿Cómo se percibe tu rango? ¿Cómo vamos a rentabilizar al máximo nuestro movimiento?

(La entrada sigue, pero me ha quedado un texto muy largo, así que la segunda parte os la publicaré el próximo viernes). 
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