¿Podemos considerar el poker como un deporte?

Hola de nuevo amigos,

ya me perdonaréis haber estado unos cuantos días sin publicar ninguna entrada nueva, pero he tenido algunos asuntillos personales que me han tenido ocupado durante los últimos días, pero ahora ya he sacado un poco de tiempo libre para sentarme y escribir.

En los últimos días, hemos comentado bastantes temas técnicos, primeros con las entradas de la saga “Desmontando el HUD”, que seguiremos próximamente, y luego compartiendo algunas manos con vosotros en las que os he hecho partícipe de mi línea de pensamiento y la forma en que confecciono mi proceso mental. Hoy, si os parece, vamos con una entrada menos técnica y sesuda.

Aunque no podría catalogarlo como una saga en si misma, sí utilizaré el tema del coach como un hilo conductor en varias entradas, y la de hoy será un primer ejemplo. Me gustaría poner en común cosas que me encuentro cuando me enfrento a una sesión de coach con algún alumno, o rasgos y tendencias que me encuentro habitualmente.

Hoy me gustaría hablar de ese paso que muchos jugadores han dado en el momento de tomarse el poker como un hobbie o una forma de ganar un dinero “extra” a cuando nos lo tomamos como nuestra profesión y forma principal de obtener ingresos.

En este punto, haré un pequeño inciso para decir que, personalmente, considero el poker como un deporte, y no porque tenga una carga física muy elevada (que puede llegar a tenerla) sino porque le encuentro un montón de paralelismos, si comparamos poker y deporte de alto nivel, de élite.

Siempre que un jugador viene a mí y me dice que quiere dedicarse al poker de forma profesional a tiempo completo, le hablo como si quisiera convertirse en un deportista de élite, y siempre utilizo el mismo ejemplo: el tenis.

tenis

El tenis es un deporte muy individual -como el poker-, en el que la preparación y la parte técnica es muy importante -como en el poker- pero en el cual la parte mental también supone una parte importantísima de la preparación -como en el poker-.

Afortunadamente para mí, creo que esa parte, la parte mental, la tengo muy bien estructurada como jugador, y de nuevo tengo que referirme al deporte como principal motivo para que así sea. Durante mi niñez/adolescencia, hice karate durante muchos años, algo así como ocho o nueve, y eso fue algo que me ayudó mucho a construir el carácter que tengo hoy en día, y que me sirvió mucho para trabajar la disciplina y el autocontrol, dos cualidades que uso a diario como jugador.

Los ejemplos de los jugadores de tenis que poseen cualidades innatas para convertirse en super estrellas, son contadas. Conozco el ejemplo de Federer, que cuando empezó entrenada solo y de forma autodidacta, pero eso es la excepción. Casi la totalidad de jugadores que puedes ver en los circuitos profesionales, son jugadores que empezaron desde jóvenes a entrenar, y que poco a poco han ido creciendo y superando metas, algo que también sucede en el poker.

Otro paralelismo que veo entre tenis y poker, es que pese a tratarse de un deporte profesional, los jugadores se apoyan en distintas personas para mejorar: preparadores físicos, técnicos, coachs emocionales, etc. A día de hoy, el poker también cuenta con todas estas figuras, y todas ellas ayudan de una forma u otra a nuestra mejora y nuestro crecimiento.

Más similitudes entre poker y tenis (o deporte de alto nivel, si se prefiere): en el tenis, por mucho que un jugador tenga perfectamente mecanizado un determinado movimiento -el servicio, por ejemplo-, siempre tendrá que seguir practicándolo para no olvidarlo y perder la práctica. En el poker, esto mismo también sucede: tendremos siempre que repasar infinidad de aspectos técnicos, y no darlos nunca por sabidos por mucha confianza que tengamos en ellos, pues nuestros rivales sin agentes dinámicos, que evolucionan, que mejoran y que intentan no estancarse, para lo que debemos siempre buscar la evolución, la mejora y las ganas de crecer.

Esto último es muy importante, ya que tanto en poker como en deporte, aunque nos enfrentemos a un rival, el principal rival que un jugador siempre va a tener es uno mismo. Siempre hay que tener la ambición de mejorar, de aprender algo cada día, de ponerse retos y metas (siempre y cuando éstas sean realistas), y una vez adquiridas, pelear por ser mejor que el que tenemos en frente, pero siempre desde el punto de vista de buscar la mejora propia día tras día.

Otra cosa en la que creo que el poker se parece mucho a un deporte como el tenis -y con esto ya voy acabando- es en que, por mucho que practiquemos, entrenemos o estudiemos según qué situaciones, nunca seremos capaces de reproducir con exactitud el estadio al que nos enfrentaremos sobre el terreno. Por ejemplo, Nadal nunca podrá reproducir a la perfección la presión del público cuando entrena, si ese día tiene algún problema personal que le afecta emocionalmente, si su rival está especialmente inspirado… A ese tipo de cosas son a las que me refiero, y son cosas que también suceden en las mesas. Agentes externos, que van más allá de nuestra habilidad en la toma de decisiones, pero que afectan al rendimiento y los resultados.

Resumiendo: si a mí me preguntáis si el poker es un deporte, mi respuesta es que si nos centramos en las cotas de alto nivel, o lo que es lo mismo, de alta competición, sí lo considero un deporte tan exigente como el que más.

Si te tomas el poker como un deportista de élite se toma su deporte, y haces lo mismo que esos deportistas para estar en lo más alto, te va a ir bien en el poker, seguro.

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